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¿Qué es el prolapso rectal? Clínica, diagnóstico y medidas terapéuticas

Descubra qué es el prolapso rectal, cómo se manifiesta, cómo se diagnostica y qué opciones terapéuticas existen. 

  1. ¿Qué entendemos por prolapso rectal?

El prolapso rectal es una afección en la que una parte del recto —la porción final del intestino grueso— pierde su sujeción habitual en la pelvis y se desliza hacia fuera a través del ano. Cuando todo el grosor de la pared rectal se exterioriza hablamos de prolapso completo; en estadios más leves puede tratarse sólo de una parte de la mucosa que sobresale parcialmente.
Esta condición, aunque poco frecuente, puede alterar de forma significativa la calidad de vida del paciente, ya que compromete la función intestinal, la continencia y la comodidad al defecar.

  1. ¿Por qué ocurre? Factores de riesgo

Entre los factores que favorecen su aparición se encuentran:

  • Estreñimiento crónico con esfuerzo repetido al evacuar. 
  • Debilidad de los músculos y ligamentos del suelo pélvico, que puede aumentar con la edad, los partos en las mujeres o la cirugía previa de la zona. 
  • Alteraciones neurológicas o funcionales que afectan la musculatura anorrectal. 
  • En algunos casos, tratamientos o enfermedades anteriores que provocaron debilitamiento tisular.

Es más frecuente en adultos mayores, especialmente mujeres, aunque también puede aparecer en otros grupos de edad. 

  1. Clínica: ¿Qué síntomas pueden aparecer?

El cuadro clínico varía según el grado del prolapso. Entre los síntomas más habituales para pacientes y familiares conocer están:

  • Sensación de “masa” o tejido que se sale por el ano, sobre todo al evacuar o al realizar esfuerzo. 
  • Estreñimiento persistente, sensación de evacuación incompleta o de “tapón” anal. 
  • Sangrado leve, mucosidad o secreción anal. 
  • Incontinencia de gases o heces: pérdida del control anal parcial o completo. 
  • Irritación de la piel perianal, prurito o molestia local. 
  • En fases avanzadas, el tejido prolapsado puede no regresar al interior del ano espontáneamente y requerir manipulación manual.

Es importante distinguirlo de otras condiciones como las hemorroides: en el prolapso rectal se afecta toda la pared del recto, no solo vasos superficiales. 

  1. Diagnóstico: ¿Cómo se confirma?

El diagnóstico del prolapso rectal se basa en varios pasos:

  1. Historia clínica y examen físico: se interrogará al paciente sobre hábitos intestinales, esfuerzo para defecar, incontinencias, antecedentes y síntomas de prolapso. Se realizará examen anal y rectal para valorar el grado de protrusión o la función esfinteriana. 
  2. Exploración especializada: en algunos casos puede requerirse-
    • Videodefecografía (estudios radiológicos al evacuar)
    • Manometría ano-rectal (para valorar la función muscular)
    • Colonoscopia u otras pruebas para descartar otras patologías asociadas 
  3. Valoración del grado y del tipo de prolapso: mucoso, parcial o completo; si es interno (oculto) o externo; lo que condiciona el abordaje terapéutico. 

Un diagnóstico preciso es clave para elegir el tratamiento más adecuado y personalizar la intervención.

  1. Tratamiento y medidas terapéuticas

5.1 Medidas conservadoras

En determinados casos leves o cuando exista contraindicaciones para cirugía, se pueden emplear medidas no quirúrgicas:

  • Ablandar las heces mediante dieta rica en fibra, líquidos abundantes y uso de laxantes suaves; así se reduce el esfuerzo al defecar. 
  • Evitar el esfuerzo excesivo al evacuar. 
  • Ejercicios de suelo pélvico para reforzar la musculatura implicada.
    Estas medidas pueden frenar la progresión del prolapso o mejorar los síntomas, pero en muchos pacientes no son suficientes para corregir completamente la afección. 

5.2 Tratamiento quirúrgico

La cirugía sigue siendo el tratamiento de elección en la mayoría de los casos de prolapso rectal significativo.
Los tipos de intervención más comunes incluyen:

  • Abordaje abdominal: mediante laparoscopia o cirugía abierta, se realiza una rectopexia (fijación del recto a la pared pélvica) con o sin resección del colon. 
  • Abordaje perineal (a través del ano): en pacientes mayores o con alto riesgo quirúrgico, técnicas como el procedimiento de Altemeier o Delorme.

La elección del abordaje depende del estado general del paciente, la presencia de comorbilidades, el grado del prolapso, la función esfinteriana y otros factores. 

5.3 Cuidados postoperatorios

Tras la intervención, es fundamental mantener hábitos que eviten recaídas: dieta rica en fibra, hidratación, evitar el estreñimiento y el esfuerzo al evacuar. También se puede precisar rehabilitación del suelo pélvico para optimizar la continencia. 

  1. Pronóstico y calidad de vida

La cirugía ofrece en la mayoría de los casos una mejora significativa de los síntomas y de la calidad de vida.
Sin embargo, factores como el daño preexistente del esfínter anal, el grado avanzado del prolaps o la presencia de otras patologías pueden influir en el resultado. Por ello, cuanto antes se diagnostique y trate el prolapso rectal, mejor será la recuperación funcional. 

¿Qué debe hacer el paciente y su familia?

  • Consulte con un especialista en cirugía colorrectal o proctología en cuanto aparezca la sensación de masa rectal, incontinencia o sangrado repetido.
  • Evite demoraciones prolongadas que puedan empeorar la musculatura del suelo pélvico o agravar el prolapso.
  • Siga las recomendaciones dietéticas y de estilo de vida: fibra, líquidos, evitar sobreesfuerzo.
  • Pregunte por las opciones quirúrgicas mínimamente invasivas disponibles, como la laparoscopia, que en centros especializados como el de Cirugía Laparoscópica Sevilla MISS ofrecen tratamientos adaptados a cada paciente.
  • Acompañe al paciente en su recuperación: la rehabilitación del suelo pélvico y el seguimiento postoperatorio son importantes para mantener el resultado a largo plazo.

Redactado por la Dra. Cristina Hurtado de Rojas Grau