La cirugía esofagogástrica trata la patología funcional, estructural y neoplásica del esófago y estómago. 

El esófago es la parte inicial del tubo digestivo que lleva el alimento desde la garganta hasta el estómago. En condiciones normales, el alimento llega al estómago y se mezcla con el jugo gástrico. Este proceso forma parte de la digestión de los alimentos. Cuando el contenido del estómago ya ha sido procesado y mezclado convenientemente, pasa al intestino delgado para continuar su tránsito a través del tubo digestivo.

 

¿Qué patología de  esófago y estómago tratamos? 

Dentro de nuestra cartera de servicios correspondiente a Cirugía de Esofagogástrica realizamos:

 

·        Tratamiento de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE)

·        Tratamiento de la hernia de hiato

·        Tratamiento de los divertículos esofágicos.

·        Tratamiento de la perforación esofágica (cervical, torácica, abdominal)

·        Tratamiento de los diferentes trastornos motores del esófago

·        Procedimientos sobre esófago cervical

·        Tratamiento de los tumores benignos del esófago

·        Tratamiento de los tumores benignos del estómago

·        Tratamiento de la úlcera gastroduodenal

      ·        Tratamiento del cáncer de estómago




Hernia de hiato y Enfermedad por Reflujo GastroEsofágico

¿Qué es la hernia de hiato y el reflujo gastroesofágico?

La enfermedad del reflujo gastroesofágico (ERGE) se presenta cuando el alimento o el líquido que se encuentra en el estómago o en los intestinos vuelve hacia el esófago, que es el conducto que transporta los alimentos desde la boca hasta el estómago. Dichos líquidos y alimentos a menudo son ácidos y pueden irritar el esófago, causando con frecuencia inflamación del esófago, dolor y acidez. Al finalizar el esófago, y separándolo del estómago, se encuentra el esfínter esofágico inferior, una válvula natural muscular. Si el esfínter no se cierra de manera adecuada, los contenidos gástricos pueden volverse hacia el esófago y ocasionar los síntomas. Habitualmente, todas las personas tenemos una mínima cantidad de reflujo gastroesofágico sin ninguna clínica. Sin embargo, existen circunstancias en que el reflujo aumenta y puede llegar a ser patológico, ya que puede dañar el esófago desde una inflamación (esofagitis) hasta cambios estructurales en la mucosa (Esófago de Barret y cáncer de esófago). Reflujo y acidez se describe como sensación áspera, ardiente en el área entre sus costillas o apenas debajo de su cuello. La sensación puede irradiar a través del pecho y en la garganta y cuello. Otros síntomas pueden también incluir vomitar, dificultad que al tragar y tos crónica. Algunas condiciones que se asocian con reflujo gastroesofágico son, entre otras: embarazo, hernia hiatal, obesidad, vómito recurrente o persistente y sondas nasogástricas. De todos ellos, la hernia de hiato es una de las causas más frecuentes y requiere tratamiento quirúrgico. 

 

     hernia de hiato          Reflujo gastroesofágico mejor por laparoscopia              Cirujano Hernia hiato y reflujo gastrico



¿Qué síntomas causa la hernia de hiato y la enfermedad por reflujo gastroesofágico?

La enfermedad por reflujo gastroesofágico se manifiesta con eructos, regurgitación del alimento, acidez, dificultad para deglutir, náuseas y vómitos, en ocasiones con sangre, irritación de la garganta, ronquera, cambios de voz y tos. La acidez, el síntoma más importante, se manifiesta como dolor ardiente detrás del esternón que aumenta con la flexión, la inclinación del cuerpo y la ingestión de alimentos y se alivia con leche o antiácidos.

Como hemos apuntado la hernia de hiato se asocia con mucha frecuencia a la enfermedad por reflujo gastroesofágico. La hernia de hiato es la protusión de una porción del estómago hacia el tórax, a través de un orificio que se encuentra ubicado en el diafragma (la capa muscular, utilizada en la respiración, que separa el tórax del abdomen). La obesidad, la hiperpresión abdominal y el envejecimiento favorecen la aparición de una hernia de hiato y su sintomatología. Las hernias del hiato esofágico son muy comunes, en personas mayores de 50 años y con frecuencia ocasiona el reflujo del ácido gástrico desde el estómago al esófago, siendo la causa de la sintomatología anteriormente descrita. El ácido puede dañar la mucosa del esófago y ser motivo de pequeñas hemorragias inapreciables pero productoras de anemia. El daño de la mucosa en su grado máximo puede llevarla a la degeneración.


¿Cómo se diagnostican y tratan estas patologías?

Un estudio radiológico con contraste nos demostrará la existencia de una hernia de hiato. Las consecuencias del reflujo las podremos valorar con una endoscopia digestiva alta, donde también podremos ver la hernia y tomar biopsias. Para determinar el funcionamiento del esófago y su esfínter inferior se deberán realizar pruebas de motilidad y presión (manometría) y cuantificación del reflujo mediante la medición de la acidez del contenido esofágico (ph-metría). El primer tratamiento es médico, mediante reductores de la acidez gástrica. Si el tratamiento es prolongado, no efectivo, o la hernia de hiato es muy grande o las lesiones esofágicas importantes habrá que operar. En este caso la indicación es una funduplicatura laparoscópica.


¿Cuándo debo operarme?

Dadas las consecuencias que pueden acarrear la presencia reflujo gastroesofágico se indicará la cirugía laparoscópica si el tratamiento médico es prolongado, no efectivo, o la hernia de hiato es muy grande o las lesiones esofágicas importantes, sin esperar a que surjan más complicaciones.


¿Puedo operarse esta patología por laparoscopia? ¿En que consiste?

Sí. Este es el tratamiento de elección. En la actualidad debe de tratar de ser operado de este modo.
Consiste en la construcción quirúrgicamente de una válvula sobre el esfínter esofágico inferior utilizando el estómago doblado sobre sí mismo, sin abrir el abdomen, trabajando a través de cinco pequeños orificios (tres de 5 mm y dos de 10 mm) por donde se introducen una cámara y el instrumental de disección, corte y sutura necesarios. Esto requiere una alta especialización técnica y tecnológica, de la cual no disponen todos los cirujanos ni todos los centros. Usando un trocar o cánula (tubo delgado) el cirujano entra en el abdomen. Un laparoscopio (un fino telescopio) conectado a una cámara especial es introducido a través del tubo, dando al cirujano una imagen magnificada de los órganos internos del paciente sobre una pantalla de televisión. El cirujano trabaja mirando el monitor. Otras cánulas son insertadas para permitirle a su cirujano separar delicadamente la hernia de hiato de sus adherencias, disecar el esófago y el estómago y doblar el estómago sobre el esfínter esofágico inferior para construir una válvula de presión. En dependencia de la gravedad del reflujo el estómago rodeará el esófago en 180, 270 o 360 grados. También se cierra el orificio del diafragma por donde el esófago desemboca en el estómago(hiato). Después, las pequeñas incisiones son cerradas con unos puntos.







¿Qué Ventajas tiene la cirugía laparoscópica de la hernia de hiato y el reflujo gastroesofágico?

Al hacerse heridas mínimas, sin seccionar ningún músculo ni aponeurosis, el dolor es menor. En consecuencia, la movilización es más precoz, mejorando el estado general y de ánimo del paciente, evitando trombosis y embolias, la dinámica respiratoria es mejor, evitando neumonías y complicaciones respiratorias, etc, Todo ello hace que la recuperación sea más rápida. Al ser las incisiones tan pequeñas, la posibilidad de infección casi no existe y las eventraciones, o lo que es lo mismo, las hernias en la herida operatoria, desaparecen en la cirugía laparoscópica. El trato delicado del intestino y el estómago, mediante pequeñas pinzas, sin agarrarlo con la mano, hace que recupere su movilidad antes, por lo que la ingesta se inicia antes y los alimentos se toleran mejor.

En resumen, el abordaje laparoscópico de la hernia de hiato y el reflujo gastroesofágico supone:

- Menos dolor

- Menos complicaciones tromboembólicas

- Menos complicaciones pulmonares

- Menos infecciones de herida y menos cicatrices, con la mejora consiguinete del resultado estético

- Menos adherencias

- Mejor recuperación con más rápida incorporación a la vida normal



¿Cuáles son los procedimientos que realizamos por vía laparoscópica para el tratamiento de la hernia de hiato y el reflujo gastroesofágico?

Como hemos descrito en puntos anteriores, los pacientes que presenta ERGE tipo erosiva, crónica severa, esófago de Barret, trtamiento médico continuo con IBPs para controlar los síntomas del reflujo, son candidatos al tratamiento por cirugía antirreflujo (FUNDUPLICATURA GÁSTRICA LAPAROSCÓPICA).
MISS realiza las dos técnicas principales en el tratamiento de esta patología, Funduplicatura de Nissen y Funduplicatura de Toupet, dependiendo de las necesidades ajustadas a cada paciente. La funduplicatura gástrica tipo Nissen consiste en envolver o rodear los últimos 3 cm del esófago con el fundus gástrico. Este se pasa por detrás del esófago y se forma una corbata con el mismo suturándolo por delante hasta completar los 360º con una longitud de 3 cm. Previa a esta funduplicatura se cierra el hiato esofágico suturando los diafragmáticos derecho e izquierdo, para que pase libre y justamente el esófago por el hiato.

                                   Hernia de hiato y reflujo gastoesofagico                           Funduplicatura de Nissen laparoscopica


La segunda técnica más habitual para el tratamiento de esta patología es la Funduplicatura parcial posterior de Toupet. En esta técnica se realiza una funduplicatura similar a la técnica de Nissen, pero la corbata que se realiza alrededor del esófago distal con el fundus gástrico no es completa sino que es que completa una vuelta de 270º, anclándose esta a los pilares diafragmaticos y paredes del esófago. Ambas son opciones factibles en el tratamiento de la ERGE pero el Toupet está recomendado en pacientes que asocian el reflujo gastroesfágico con un trastorno de la motilidad esofágica. 


                                                                                             técnica Reflujo gastrico laparoscopia



¿Cómo es el procedimiento de una intervención laparoscópica de la hernia de hiato y el reflujo gastroesofágico?

Las pruebas preoperatorias estarán hechas con antelación al ingreso. Si se precisase repetir alguna o más exámenes se podrían realizar las horas previas a la operación. A partir de las doce de la noche del día anterior a la cirugía no podrá tomar nada por boca. Debe bañarse la noche anterior o antes de la cirugía. Si toma alguna medicación diariamente, el cirujano le indicará si debe tomarla la mañana de la cirugía con un pequeño sorbo de agua. Si usted toma aspirina, antiagregantes o medicación para artritis, deberá suspender estas drogas antes de la intervención, el cirujano le informará de la pauta a seguir. El día de la operación permanecerá en ayunas. Se ingresa unas horas antes para preparación. La cirugía durará en torno a 1 hora. No obstante, la preparación anestésica y quirúrgica en el quirófano y la salida del paciente del quirófano lleva su tiempo, por lo que para los acompañantes la espera será más larga, aunque el tiempo real de acto operatorio sea corto. Doce horas después de la intervención se iniciará la ingesta con líquidos, aumentando la comida a dieta pastosa a las 24 horas. Si la tolerancia es buena se dará el alta a las 48 horas, con indicaciones precisas de cómo debe ser la ingesta en el domicilio, de la medicación que debe tomar y cuando volverá a revisión.


¿Qué ocurre después de la cirugía de la hernia de hiato y/o reflujo gastroesofágico?

La solución laparoscópica de una hernia de hiato y/o el reflujo gastroesofágico es una cirugía abdominal mayor y se puede sentir algo de dolor, tampoco la nausea y el vómito son infrecuentes. Una vez que se tolera la dieta, los pacientes abandonan el hospital ese mismo día o al siguiente. La actividad depende de cómo el paciente se sienta. Se aconseja caminar. Pueden retirarse los apósitos y bañarse al día siguiente de la cirugía. Los pacientes probablemente serán capaces de volver a sus actividades normales en una semana, incluyendo, conducir, subir escaleras, levantar objetos livianos y trabajar. En general, la recuperación es progresiva desde la llegada a su domicilio.  La presencia de fiebre, empeoramiento del dolor abdominal, distensión, nausea y vómito persistente, o salida de líquido o pus por alguna de las heridas son indicaciones de que puede haber ocurrido alguna complicación. Debe contactar con su cirujano en estas circunstancias.  Se citará para control dentro de dos semanas aproximadamente después de la cirugía, aún si su postoperatorio ha cursado sin problemas. 


¿Cuándo podré volver a trabajar?

La mayoría de los pacientes pueden volver a trabajar entre siete y quince días después del procedimiento laparoscópico. Por supuesto, esto depende de la naturaleza de su empleo. Pacientes con trabajos administrativos o de escritorio usualmente vuelven en pocos días, mientras los que tienen trabajos manuales o que tienen que levantar objetos pesados pueden tardar más tiempo. Los pacientes que sufren procedimientos tradicionales no pueden reanudar sus actividades normales hasta pasadas cuatro a seis semanas.


¿Existen riesgos con la intervención quirúrgica de hernia de hiato y/o ERGE?

Existen riesgos relacionados a cualquier clase de operación, la gran mayoría de los pacientes con solución laparoscópica de una hernia de hiato y/o el reflujo gastroesofágioo experimentan pocas o ninguna complicación, y rápidamente vuelven a sus actividades normales. Es importante recordar que antes de sufrir cualquier tipo de cirugía (bien sea laparoscópica o abierta), usted debe preguntar a su cirujano a cerca de su experiencia y entrenamiento. Los riesgos de la cirugía laparoscópica de una hernia de hiato y/o el reflujo gastroesofágico son menores que los riesgos de dejar una patología sin tratamiento. Las complicaciones de la cirugía laparoscópica de una hernia de hiato y/o el reflujo gastroesofágico son infrecuentes, pero pueden incluir sangrado, infección, neumonía, coágulos de sangre o problemas cardiacos. Una lesión inadvertida de una estructura próxima como el esófago, el estómago, el intestino o la pleura puede ocurrir y puede requerir otro procedimiento para repararla.  Se ha descrito dificultad para tragar en el posto



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